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La cúrcuma es una planta con propiedades medicinales, de la cual se extrae el principio activo de la

curcumina, el cual se encuentra en el rizoma de dicha planta. Una manera de comprobar estos

efectos beneficiosos es la administración del complemento alimenticio Cúrcuma Complex, de venta

en farmacias.

Hemos oído decir que la cúrcuma es la reina de las especies. Quienes lo afirman no están

equivocados, ya que sirve para que la mostaza tome su color amarillo y como complemento a

distintos platos. Este uso extendido de la cúrcuma (sobre todo, en la cocina oriental) no deja de ser

una demostración de sabiduría popular, puesto que no solo se emplea por necesidades

gastronómicas, sino también por sus beneficios para la salud.

No hemos de olvidar que tiene nutrientes muy saludables, tales como vitaminas (C, E y K), proteínas,

magnesio, hierro, calcio, cobre, potasio y sodio.

A continuación, te contamos qué ventajas para tu salud supone el consumo de cúrcuma:

-Antinflamatoria: cura las heridas con facilidad y ayuda a paliar el síndrome del túnel carpiano y la

artritis reumatoide.

-Anticancerígena: contiene diversos componentes que combaten la aparición del cancer.

-Digestiva: favorece el tránsito estomacal e intestinal.

-Protectora del hígado: ayuda a desintoxicar este órgano tan importante.

Reductora de la obesidad: gracias a su capacidad para que bajen, de manera natural, los índices de

triglicéridos y colesterol.

-Antibronquial: alivia los problemas respiratorios.

En líneas generales, sus componentes harán que tu sistema inmunológico funcione a la perfección y

esté preparado para repeler agresiones (incluso, previene contra el Alzhéimer).

Por último, debes escuchar los consejos de los profesionales médicos sobre la cúrcuma. Cuatro dosis

al día de 500 mg, por vía oral, es una recomendación habitual.

Ya sabes que podrás encontrar Cúrcuma Complex en tu farmacia más cercana. Toma nota de los

beneficios que la planta te ofrece y no prives a tu salud de ellos.

 

 

Chitosan

14 julio 2015, in Cosmética Natural, de Leo
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Muchos han sido los usos del chitosan a lo largo del tiempo. Ha servido para evitar problemas de

hongos en las plantas, para asegurar la conservación de vinos o, en medicina, prevenir infecciones y

reducir hemorragias. Sin embargo, si por algo se ha hecho famoso este producto en los últimos años

es por su utilidad a la hora de perder peso.

 

El chitosan es un polisacárido obtenido a partir de la cáscara de crustáceos como gambas, langostas

o cangrejos. El cuerpo humano no lo digiere y por este motivo resulta interesante si estamos

pensando en seguir una dieta para adelgazar: cuando se encuentra en el intestino delgado, el

chitosan capta la grasa de los alimentos, que de ese modo es expulsada del cuerpo antes de ser

absorbida. Un gramo de chitosan captura hasta ocho gramos de grasa y así reduce

considerablemente el contenido calórico de determinadas comidas.

 

Esto no debiera llevarnos a pensar que podemos perder peso rápido solo consumiendo chitosan y

tomando todo tipo de alimentos y en grandes cantidades. El chitosan capta la grasa, pero no hace

frente a hidratos de carbono y proteínas que, consumidos en exceso, nos hacen engordar. Más bien,

el chitosan está pensado para hacer más llevadera una dieta adelgazante, para aquellos días que,

por compromiso o por gusto, consumamos más grasas de lo acostumbrado.

El chitosan tiene además otro tipo de beneficios: atrapa el colesterol malo, reduce la hipertensión y

mejora la asimilación del calcio. También alivia el estreñimiento y ayuda a prevenir infecciones por

hongos.

 

Es preciso recordar que no han de superarse las dosis recomendadas por los fabricantes y que las

personas alérgicas al marisco no deben tomar chitosan. Por lo demás, es una ayuda inestimable en

las dietas para perder peso, en especial si lo combinamos con productos adelgazantes como el alga

espirulina o el té rojo.

 

El consumo de omeprazol, un fármaco inhibidor de la bomba de protones, utilizado para disminuir la acidez gástrica, ha visto aumentado su consumo en España en más de un 500% . Lamentablemente, este consumo se ha asociado recientemente con un incremento del riesgo de infarto de miocardio, no sólo en pacientes con enfermedad cardiovascular previa que consumen este fármaco, sino también en la población general.

Existe otro grupo de fármacos que aparecieron años antes, los anti-H2 (cimetidina, ranitidina, famotidina… etc) que también disminuyen la acidez gástrica y que se utilizan para las mismas indicaciones que los inhibidores de la bomba de protones, pero fueron desplazados rápidamente por los fármacos del grupo del omeprazol por su mayor potencia y efectividad. Estos fármacos, en cambio, no aumentan el riesgo de padecer infarto de miocardio en los pacientes que los consumen .

Ya en 2013, investigadores del Houston Methodist Hospital publicaron en la prestigiosa revista Circulation, vinculada a la Asociación Americana del Corazón, que los inhibidores de la bomba de protones causaban vasoconstricción mediante la supresión de la enzima DDAH (dimetilarginina dimetilaminoidrolasa), que produce un aumento de un conocido marcador de riesgo cardiovascular, ADMA (dimetilarginina asimétrica) . La función de ADMA es la de suprimir la producción de óxido nítrico, un importante vasodilatador , y por tanto, el aumento de la concentración de ADMA conduce a medio o largo plazo a hipertensión y/o a una pobre función cadiovascular.

Por otro lado, el consumo de inhibidores de la bomba de protones también se asocia a un déficit de vitamina B12 , lo que puede afectar al metabolismo de la homocisteína y aumentar de este modo el riesgo cardiovascular. Además, el déficit de esta vitamina puede ocasionar importantes problemas neurológicos, sobre todo en la población de la tercera edad .

Otros estudios relacionan los inhibidores de la bomba de protones con una disminución de la masa ósea, con el consiguiente riesgo de fracturas que ello conlleva para los pacientes , así como déficit de magnesio , un importante mineral esencial para la activación del ATP, – fuente básica de energía celular -, antioxidante, analgésico y anti-inflamatorio.

En resumen, el consumo de omeprazol conlleva riesgos importantes para la salud general, sobre todo a nivel cardiovascular, incrementando el riesgo de infarto de miocardio, y puede originar déficit de vitamina B12, magnesio y disminución de masa ósea.

 

 

 

 

 

El alga espirulina es un alga unicelular con forma de espiral de color azul verdoso por la presencia de clorofila y ficocianina. Es considerado un superalimento por contener proteínas más digeribles que las de la carne o la soja (65% de su composición). Entre los ocho aminoácidos que proporciona, está el triptófano, esencial para la síntesis de proteínas en el organismo y para el correcto funcionamiento del sistema nervioso. Además, la spirulina contiene ácidos grasos esenciales que no están fácilmente en otros alimentos, y que son importantes para la piel, el pelo y las uñas.

Otros nutrientes presentes en la spirulina son minerales como el potasio, calcio, magnesio, hierro y fósforo. Cabe destacar que este hierro es más fácil de absorber que otros, por lo que se recomienda en casos de anemia y desmineralización. También contiene los complejos vitamínicos B y E completos, que juegan un papel esencial en la producción de energía, creación de células sanguíneas y mantenimiento del sistema nervioso.

La presencia de antioxidantes como el beta caroteno ayuda a la salud de los ojos y al antienvejecimiento.

Además, sus pigmentos (clorofila y ficocianina) favorecen la acción peristáltica del intestino, la regeneración de la flora intestinal, el correcto funcionamiento del hígado y la eliminación de toxinas. Por todo ello, el alga espirulina es un poderoso aliado para mejorar la forma física aumentando nuestros niveles de energía y vitalidad, y fortaleciendo el sistema inmune.

Las Naciones Unidas recomiendan el uso de la spirulina para casos agudos de malnutrición, numerosos atletas olímpicos la consumen para mejorar su rendimiento deportivo y la NASA la incluye en la dieta de los astronautas. También hay un estudio que revela que los habitantes de Tenochtitlán (actual ciudad de México) tomaban el alga espirulina para mantenerse sanos. Esto pone de manifiesto que dicha alga podría ser el alimento del futuro para lograr una dieta equilibrada y restablecer la salud.

 

 

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