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En el manejo de la ADHD se utilizan con frecuencia medicamentos estimulantes. Sin embargo, existe un gran número de alternativas en las que los ácidos grasos omega-3 juegan un papel importante. ¿Son eficaces? Una nueva investigación del Centro Médico de la Universidad Utrecht (UMC) muestra algunos resultados prometedores.

 

Los resultados de los estudios de intervención con respecto a los ácidos grasos omega-3 en el tratamiento del ADHD son a menudo contradictorios. Sin embargo, varios meta-análisis han observado recientemente una serie de resultados positivos. Para confirmar esto, el Centro Médico de la Universidad Utrecht (UMC) realizó un estudio a doble ciego, aleatorizado de intervención controlado con placebo.

 

En el estudio de intervención se inscribieron 40 niños (edades 8-14) con ADHD. La mitad de ellos consumió margarina con una base de 650 mg de EPA y 650 mg de DHA diariamente, la otra mitad una margarina placebo. Los del grupo de control no habían sido diagnosticados de ADHD. Para medir se utilizaron los resultados de los cuestionarios y una exploración de resonancia magnética funcional, entre otros.

 

Al comienzo de la intervención, el grupo de ADHD obtuvieron calificaciones más altas que el grupo control en problemas de atención, comportamiento, cumplir las reglas y agresión. Al finalizar la intervención, el grupo de ADHD que utilizó la margarina enriquecida vio que sus problemas de atención disminuían un 15,4%, mientras que el grupo de ADHD placebo vio un aumento de 17,9%. En el grupo ADHD sin omega-3 provocó una caída en sus problemas de atención de un 4%, mientras que en el grupo placebo se registró un aumento del 25,9%. Los efectos positivos de omega-3 en la atención fueron, por lo tanto, significativos en ambos grupos. Ni el comportamiento, ni cumplir las reglas, ni la agresión se redujeron en ninguno de los grupos.

 

Llama la atención que el escáner fMRI que se hizo después de la intervención no mostró cambios en la actividad cerebral en relación con tareas de atención. Ninguno tenía la excreción de ácido homovanílico, metabolito de la dopamina, cambiado en la orina. Por lo tanto, los investigadores concluyen que el mecanismo subyacente no está influenciado por las redes dopaminérgicas del cerebro.

 

Los resultados contradictorios que se suelen ver a menudo parecen ser debidos a niveles relativamente bajos, de DHA en comparación con EPA, utilizados en los suplementos de omega-3 en las investigaciones. “Los resultados de trabajos anteriores en combinación con el presente estudio sugieren que la suplementación combinada de EPA y DHA muestran el efecto del tratamiento en el presente estudio y por lo tanto puede producir las mayores mejoras en el comportamiento”, dicen los investigadores.

 

 

 

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